Abre la
heladera y no hay nada. Hay, sí, una leyenda escrita con pedazos de
calcomanías: “Es+Ella+Camino+Dormir+Comer+Has+Casa+Niñ+Eres”. Y Luego
“Puedes+Estudiar+Has”; “Tú+Eres”. “Puedes” oculto debajo de la manija para
poder abrir la puerta. “Tuyo” mezclado con “Tengo”. Todas mixturas, pedazos de
algo que forma parte de un Todo plagado de alcachofas y marcas de productos
comestibles que él mismo promociona. Forma parte, también, de una empresa
distribuidora, aglutinadora. Y el fulbo. Yo nací y me crié en los estantes, en
las góndolas de los supermercados. Yo sentía el olor y ya podía reconocer en la
sección en la que estaba. Yo puedo saber a distancia dónde está el shampoo de
oferta, así es el gordo… fumaba para caerle simpático a la gente. Y por el
dolor cervical, que lo mata. Más solo que un sorete en el mar, aunque conocía
de hacía rato a la ratoncita altiplánica con lindos ojos y pestañas, que nunca
le daba bola, y pasó.
(Fragmento)
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