lunes, 10 de septiembre de 2012

La Norma

Yo trato de pensar según las leyes de la causa y del efecto, pero esto fue pura casualidad. Me encontré con La Norma, cuando bien podría haberme encontrado con la nada misma. Porque ella también trabajaba en una “Inmoviliaria”. Pero evidentemente el azar a veces es caprichoso e innecesario. Qué falta de sentido total es estar en un local sobre Juan B. Justo esperando que alguien entre para preguntar sobre alquileres que no existen, mientras los obreros construyen el Metro Bus y se respira una serie de falsos entusiasmos colectivos. Aristóteles hablaba del primer motor inmóvil, creo, aquel que mueve ser sin movido, que es puro acto, causa primera, o sea que no hay efecto que la haya producido. Causa incausada.
 Ese día me encontré con La Norma en la estación de San Andrés, y me dijo que ya estaba establecida.
(Fragmento)

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