La Norma
Yo trato de pensar según las leyes de la causa y
del efecto, pero esto fue pura casualidad. Me encontré con La Norma, cuando
bien podría haberme encontrado con la nada misma. Porque ella también
trabajaba en una “Inmoviliaria”. Pero evidentemente el azar a veces es
caprichoso e innecesario. Qué falta de sentido total es estar en un local
sobre Juan B. Justo esperando que alguien entre para preguntar sobre alquileres
que no existen, mientras los obreros construyen el Metro Bus y se respira una
serie de falsos entusiasmos colectivos. Aristóteles hablaba del primer motor
inmóvil, creo, aquel que mueve ser sin movido, que es puro acto, causa primera,
o sea que no hay efecto que la haya producido. Causa incausada.
Ese día me encontré con
La Norma en la estación de San Andrés, y me dijo que ya estaba establecida.
(Fragmento)
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